No me pidas que encienda la cerilla y me queme.
No me pidas que sonría cuando quiero llorar,que cierre los ojos, me vuelva ciega, muda e insensible.
No me lo pidas porque no puedo...
Pídeme abrazarte, ser un hombro donde dejar salir todas las lágrimas estancadas durante años en tu corazón...
Pídeme quererte, sonreirte y animarte, ser incondicional y no pensar en nada más.
Pídemelo y te daré mi alma, sin más, la parte más pura de mí, la que vive incorrupta, más allá de la vida y la muerte, del día a día que me niega ser feliz; la pureza de mi espíritu, mis alas....
Para tí, mi fuerza...tu fuerza!!!!
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